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Meditación en el día a día
Siete prácticas pequeñas para la mañana, el coche, la oficina y la sala de espera.
Por la mañana: la meditación de la risa
Ríe entre cinco y sesenta minutos. Después siéntate quince minutos con los ojos cerrados y permanece como testigo de la mente, el cuerpo y las emociones. Siempre que puedas, lleva la atención al espacio entre la inhalación y la exhalación, a la altura del ombligo.
En el baño: hacer muecas
De cinco a diez minutos. Por la mañana, siéntate ante el espejo y haz muecas, como hacen los niños pequeños: buenas, malas, feas y bonitas, para que toda la cara y la musculatura se muevan. Haz sonidos sin sentido a la vez y balancéate.
De camino: las palmas sobre los ojos
Un momento ya es bueno, como meditación mejor más largo. Siéntate, cierra los ojos y apoya las palmas suavemente sobre los ojos, sin presionar. En una mente relajada los pensamientos no pueden moverse, viven de la tensión. Va muy bien si trabajas mucho con pantallas.
En el coche: hacerse uno con el movimiento
Como acompañante. Deja que tu cuerpo se mueva con los movimientos del coche, suéltate, conviértete en el coche.
En la oficina: punto muerto
Cuando pases de una tarea a otra: durante cinco minutos exhala tan profundamente como puedas. Deja que el cuerpo inhale, no inhales tú. Siente que echas fuera todo lo que había en la mente, el cuerpo y el sistema. Cinco minutos, y luego empieza lo siguiente.
En la sala de espera: la sonrisa interior
Relaja la mandíbula y deja la boca ligeramente abierta. Respira por la boca, sin profundidad, y deja que la respiración se vuelva más suave por sí sola. Cuando la mandíbula esté relajada, siente una sonrisa, no en la cara sino en todo tu ser. No es una sonrisa en los labios, es una que se abre por dentro, suave como una pequeña rosa en el vientre.
En cualquier sitio: observar la respiración
Cierra los ojos y sigue la inhalación desde la nariz hasta los pulmones. Observa el espacio al final. Después la exhalación, y el espacio que le sigue. Haz estos cuatro pasos dos o tres veces, sin cambiar nada de la respiración. Luego cuenta: una inhalación es uno, la exhalación no se cuenta, hasta diez y de vuelta. Si pierdes la cuenta, empieza en uno.
Prácticas de la tradición Osho, tal como las transmitimos en bodhana.
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